A diferencia de otros países,
las elecciones en República Dominicana están cargadas de folcklor, relajo y
chabacanería, mientras las propuestas serias y trabajos de gobierno de los
candidatos quedan relegadas —por ponerle un lugar— a un segundo término.
La idiosincrasia del dominicano
es así, primero la “chercha”, luego lo demás. Las connotaciones del pueblo es lo
que “pega” y el “relajo” impera, es por ello que “Llegó papá” y “Ahora con mamá,
esa pela va”, se han convertido en un “himno nacional”, cuando los candidatos
llegan a cualquier lugar.
Los slogans de “Llegó Papá” y
“Llegó Mamá” se han convertido en el relajo de la campaña, donde los más osados
le están sacando un partido del diablo, como decimos nosotros los dominicanos,
confeccionándoos gorras, camisetas, afiches, vasos y abanicos de cartón, entre
otros objetos.
Los candidatos se dejan llevar
por la efervescencia del “relajo” y se olvidan de la esencia, para crear y
dirigir un planteamiento serio en su plataforma de campaña, para poder convencer
al electorado.
En cada discurso o intervención,
los candidatos ofrecen los mismos chantajes, las mismas mentiras y las mismas
falsas promesas que olvidarán al segundo mismo de “terciarse” la banda
presidencial.
Los políticos juegan con la
inteligencia de los pueblos, creen que la gente sigue con el juego de “Llegó
Papá”, “Llegó Mamá”, pueden olvidar su pasado lleno de carencias a la hora de
servir a los intereses de la mayoría.
Los que no tenemos filiación
política, nos gustaría escuchar propuestas concretas, creíbles, viables para
tomar decisiones a la hora de depositar nuestro voto. Estamos de acuerdo en que
los candidatos deben bajar de sus altares y darse un “baño de pueblo”, para así
ver la realidad de la gente, pero la chercha debe tener su momento, no todo debe
ser folclor.
Nuestros políticos deben de “aterrizar”,
estamos hartos de que cada cuatro años la misma pela, la misma demagogia, la
misma fanfarronería, la misma burla, el mismo saqueo al erario público por parte
del gobierno de turno.
Los políticos están como dice un
loco de mi barrio, “esto no lo cambia nadie” y talvez él esté más cuerdo que
nosotros. Que no nos vendan ilusiones, ni cherchas, ni relajos, de esos
ingredientes estamos “jartos”, además con la chabacanería no se va al
supermercado, aunque talvez se ganen unas elecciones, porque como dice el refrán
“cuando hace calor la batata es un refresco”.