|
SANTO DOMINGO.-Las
bajas calificaciones tienen muchas causas posibles y no siempre son
el resultado de una mala escuela o una mala gestión de los padres y
madres, además que no nos gusta mucho la idea de "señalar culpable",
sino "responsables", pues el culpable se condena, pero el
responsable se orienta para que asuma su responsabilidad.
Es una pregunta interesante, pues escuela y estudiante son partes
fundamentales de ese equipo que formamos los padres y las madres, el
centro educativo y el o la estudiante.
Un equipo que debe buscar las sinergías para lograr los resultados
deseados. Cuando hablamos de buscar las sinergías, hablamos de
armonizar diferencias e intereses encontrados para lograr los
objetivos propuestos, los cuales deben ser conocidos por todos los
actores que intervienen en el proceso de aprendizaje. Estos
objetivos ya están preestablecidos muchos de ellos tanto por el
mismo sistema educativo, así también por la Institución Educativa.
Deben ser claros, bien definidos, medibles, alcanzables y con una
fecha establecida.
Esto permitirá el empoderamiento del estudiante y le facilitará a
los padres y madres y al colegio o escuela, realizar las
evaluaciones que les ayudarán a determinar si los aprendizajes se
obtienen de la forma esperada.
Si el centro no ha establecido objetivos con las características
antes mencionadas y los ha hecho del conocimiento, tanto de padres y
madres como de los y las estudiantes, no podrá luego
culparlos si no son logrados. El centro tiene la gran
responsabilidad de educar no sólo a los alumnos que les son
confiados, sino también a padres y madres, como dijo el Gran
Napoleón Bonaparte:" La Educación comienza 20 años antes, educando a
la madre". Y sabemos que el general francés hablaba sólo de la madre
por la época en que vivió, cuando la educación de los hijos e hijas
era confiada únicamente a las madres; sin embargo, hoy por hoy, la
mujer ha asumido un rol de productora de bienes y servicios que
demanda que los padres también participen de forma activa en la
educación de los hijos e hijas.
Cuando nos ha tocado dirigir algún centro educativo, hemos
comprobado que si esto se hace de forma programada, se logra una
excelente integración entre el hogar (padres, madres y estudiantes)
con el centro.
A la hora de establecer responsabilidad por las malas calificaciones,
casi siempre enfocamos nuestra mirada hacia el o la estudiante. Sin
embargo, creemos que cuando esto se da, el fallo no está en el niño
o la niña, pues a estos hay que garantizarles, por derecho, todas
las condiciones para que logren sus objetivos, incluyendo la
motivación.
Los padres y las madres dejamos en manos del colegio o escuela esta
parte tan importante del aprendizaje, aunque una gran parte del
trabajo de motivar le corresponda al maestro o la maestra. Y si
tenemos un/a estudiante motivado/a, las malas calificaciones serán
cosas del pasado, salvo que alguna deficiencia lo impida.
En conclusión, el estudiante que tiene todas las condiciones, la
supervisión con una disciplina equilibrada, y se le aplican las
formas adecuadas de evaluación, siempre obtendrá buenas
calificaciones. Es decir, que las malas calificaciones no son culpa
o responsabilidad del o la estudiante, pues este se asume como un
sujeto de la educación, es decir es responsabilidad de la escuela y
los padres garantizarle sus buenas calificaciones.
*El autor de este articulo es , docente y comunicador /
morrillo.escritor@msn
nuestroshijos.com.do
|