Los dominicanos, principalmente la gente de los barrios de las grandes ciudades,
echaron a un lado las dificultades económicas y los problemas sociales para
celebrar la Nochebuena, en medio de una gran algarabía que en muchos sectores se
prolongó hasta la mañana del día 25.
Más de 200 mil cerdos y 500 mil pollos fueron sacrificados en todo el país,
según cifras de la Asociación de Productores de Moca, para abastecer la demanda
de la población, principalmente cocidos al carbón o en puya como se conoce al
lechón asado en la región del Cibao.
Desde primeras horas en el municipio de Santo Domingo Este y Villa Mella
cientos de vendedores de asados colocaron sus mesas en largas hileras, y otros
improvisaron puestos de ventas en las salidas de las grandes autopistas, las
avenidas principales y el sector de Herrera para atraer a los miles de viajeros
que abandonaban la ciudad.
La libra de cerdo asado sobrepasó en algunos lugares los 200 pesos y en otros
algunas personas pudieron comprarlo a 180. “Hay mucha gente comprando, hemos
vendido tres cerdos antes de las 11:00 de la mañana”, dijo Anselmo Ramírez, un
vendedor de la avenida Charles de Gaulle.
Las principales avenidas, especialmente las más populares, como la Duarte,
José Martí, París y otras cercanas, se convirtieron en un verdadero caos por la
cantidad de vendedores y transeúntes.